Desde muy chica me llamó la atención el comportamiento humano. Era observadora, sensible, y me hacía muchas preguntas. También me fascinaban la astrología y el mundo espiritual, intereses que me acompañan hasta hoy.
Como toda persona multipotencial, no me interesaba una sola cosa: el arte ocupó siempre un lugar central en mi vida. Estudié canto, piano, lenguaje musical, teatro, comedia musical y distintos estilos de danza —jazz, tap, clásico, urbano y español—. El escenario fue uno de mis primeros hogares, y el cuerpo, mi canal más poderoso de expresión.
Durante la universidad, atravesé un dolor lumbar crónico sin causa aparente. Esa experiencia me llevó a buscar respuestas fuera del enfoque tradicional. Así llegué a la biodescodificación y la memoria celular. Mientras cursaba Fonoaudiología, me formaba también en terapias holísticas. Fue entonces cuando entendí que lo científico, lo emocional y lo espiritual no solo podían convivir, sino potenciarse mutuamente.
No me costó encontrar el hilo que unía todo lo que me apasionaba.
Así nació Resonando en Voz: un espacio donde se integran la ciencia, el arte y la comunicación para transformar la forma en que nos relacionamos con nuestro cuerpo, nuestra voz y nuestro entorno.
Quiero compartir mi pasión por la comunicación, quiero que hagamos de este mundo un lugar empático y más consciente.
Espero poder transmitir la importancia de comprender que somos seres lingüísticos, completamente atravesados por el lenguaje, y cómo podemos utilizar eso a nuestro favor.
Deseo contribuir a muchas personas a conectar con sus cuerpos y sus voces, con menos juicios y exigencias, y más escucha, naturalidad y honestidad.
Que la comunicación interior sea una delicia, de modo tal que la comunicación amorosa con otros se vuelva una habilidad natural y prácticamente inevitable.
Que nuestro amor y conocimiento por nuestro cuerpo nos guíe para poder vivir con él como aliado, y no como enemigo.